Alis: “El pop necesita reinventarse”

Patxi García Alis es pop y grunge al mismo tiempo. Foto: I'm An Artist

Patxi García Alis es pop y grunge al mismo tiempo. Foto: I’m An Artist

Se podría decir que Patxi García Alis ha encontrado su sonido en su quinto álbum ‘Cantos de Ocasión’, pero sería adelantar acontecimientos: el jinense es un explorador del pop y todas sus variantes y no parece dispuesto a detenerse aquí.

Han pasado dos años desde Material de Disección (2011, BMG) el “tiempo mínimo” que Alis cree que debe pasar entre un disco y otro, para que las melodías y las letras respiren a sus anchas y encuentren su lugar. “Todo lo que sea hacerlo antes quiere decir que falta tiempo”, considera.

Patxi es de ese tipo de músicos que gusta de tomarse con calma el proceso creativo de un álbum. Cantos de Ocasión (2013, Warner) continúa, en este sentido, la línea del álbum anterior: un trabajo cavilado y en el que los temas han ido creciendo lentamente, dejando “que los bocetos se conviertan en canción”.

“Antes dejaba todo el proceso más al azar y es algo de lo que me arrepiento, pero tenía otra edad y otra forma de hacer las cosas. Ahora me siento más en el campo del poeta-entre-comillas, en el sentido de que escribe, revisa y vuelve a revisar sus textos”, dice en una entrevista minutos antes de una actuación en la FNAC de Madrid.

Alis no cree que las letras tengan mayor peso que la música, pero reconoce que ha aprovechado la riqueza de las melodías para alargar la métrica de las canciones, aunque ésta no resultara en algo “tan comercial o coreable en los conciertos”.

“Pero es que los bolos no tienen que ser un karaoke de principio a fin, tienen que tener sus partes de intensidad para introducir al público en el concierto”, considera, al tiempo que insiste, “las cosas tienen que tener su aire”, y cita a Rufus Wainwright o Thom Yorke.

“Tampoco es plan de ir como The Cure a Benicássim, tocando todas tus Caras B”, bromea Alis, que no oculta su debilidad por Radiohead, Grizzly Bear, Bon Iver o The Divine Comedy. Una amalgama de influencias que se dejan ver a lo largo de Cantos de Ocasión en pequeñas píldoras sonoras de estructuras y ritmos complejos.

“Le doy vueltas hasta el punto de rozar la locura”, ríe Patxi García, alabando como a un “sabio loco” con “puntos de locura enmarcables” a Suso Saiz, con quien ha trabajado mano a mano en este quinto álbum: “Solo con estar ahí ya saca lo mejor de ti, tiene poderes”.

Producido y mezclado a cuatro manos, el músico jienense explica que llegó al estudio de Suso con una línea de salida muy clara: “de las maquetas que había hecho era de lo que mas me tenía que alejar”. Fue fácil, solo tuvo que quemar y volver a empezar yendo en dirección contraria.

El resultado fue un disco más cargado de acritud, con unas bases diseccionadas en ritmos impredecibles, melodías en progresión y armonías rotas. “Quise separarme de ciertos estilos musicales que ya están demasiado hechos, con los mismos patrones”.

“Yo diría que es más pop grunge en el disco, porque utiliza tesituras y armonías un poco más oscuras, con acordes en séptima menor. Pero es que de lo que más fan he sido es al grunge”, admite Alis.

“Si algo caracteriza a este disco es que el pop se ve de una manera diferente. No he inventado nada, pero sí que tiene un punto de querer apartarme de un tipo de patrón, de hacer algo diferente”, explica el músico, antes de añadir: “el pop necesita reinventarse”.

“Yo por lo menos tengo una necesidad de hacer cosas nuevas. No hace falta inventar la Coca-Cola, pero hay que tener ganas de hacerlo”, continúa,“la canción pop o canción popular, que es como me gusta llamarla, es la que viene de nuestros ancestros, tiene los acordes y melodías que tiene, pero se puede fusionar”.

“El pop tiene un amplio abanico y es una de las ramas más difíciles de la música, aunque parezca lo contrario, tanto de ejecutar, como de componer y llevar adelante. Hacer pop bien hecho es muy difícil”.

Cantos de Ocasión son, en definitiva, “cantos de oferta en tiempos de rebaja musical” en los que Alis se sienta en un patio de vecinos para escribir sobre lo que ve en televisiones y salones de las casas. “Más observando que actuando, porque creo que protestamos mucho y actuamos mal. Deberíamos protestar menos, observar más y cuando lo tuviéramos claro, protestar. Y entonces hacer no una manifestación, sino La Manifestación”.