Astrio: “El libre mercado ha llegado a la música”

El trío catalán Astrio, elegantes e instrumentales. Foto: I'm An Artist

El trío catalán Astrio, elegantes e instrumentales. Foto: I’m An Artist

Este trío de formación jazzística, sonidos electro y melodías pop es una de esas bandas surgidas del boyante panorama musical catalán y que a fuerza de carretera, conciertos y proyectos paralelos se va abriendo hueco en una escena –la de la música- saturada de oferta, pero de recursos muy escasos.

Un axioma: más allá de la música para masas y de los fenómenos más o menos espontáneos y coyunturales hay vida para el músico profesional. Artistas como Arecio Smith, Santi Careta y Santi Serratosa son un ejemplo de ello.

Formados en el estudio de la música y los escenarios, este trío ha tocado con todo tipo de bandas, desde la Fundación Toni Manero a Rapsusklei, desde La Kinky Beats a At Versaris, pasando por toda suerte de proyectos paralelos.

Uno de esos proyectos es Astrío, con el que durante estos meses están recorriendo España presentando su tercera referencia Don’t Leave The Planet (Chesapik, 2012). Un disco que, explican durante una entrevista, define a la perfección su trayectoria personal y profesional, tanto dentro del trío como fuera de él.

“Es como una evolución natural de un grupo que siempre ha intentado buscar cosas nuevas, pero también de tener la suerte de tocar mucho en directo y de que cada uno fuera sintiendo más suyo el grupo e incorporara de manera más natural sus influencias”, explica Santi Careta, guitarra de la banda.

Don’t Leave The Planet, su tercera referencia, lo componen temas compuestas “en un corto periodo de tiempo”, con cierto “carácter oscuro e introspectivo” que lo distingue de sus anteriores trabajos, arguye Santi Serratosa, batería. Un álbum que va creciendo a medida que avanzan las canciones y las escuchas.

Aunque se les ha atribuido un sonido más electrónico en este disco, Arecio Smith, a cargo de los teclados y los samplers, cree que es más por una “cuestión estética”, consecuencia del productor con el que han trabajado, Dave Bianchi.

“En el efecto estilístico y en la composición no lo creo. En este disco hay canciones mucho más rockeras”, señala. Sin embargo, reconocen el peso de Bianchi, que ha trabajado sobre el álbum de una forma “sorprendente” incluso para ellos.

En ese proceso de producción, decidieron darle una bula de una semana a Bianchi para que trabajara con el álbum sin su supervisión. Y funcionó: “nos ofreció un punto de vista muy sorprendente del disco”. “Incluso en el directo nos ha llevado un paso más adelante”, admiten.

El resultado es “un disco muy bien acabado” y que además “demuestra que vendrán muchos discos más que sorprenderán, también a nosotros mismos”. “Un álbum muy popero entre comillas y con mucho ritmo” y, como es marca de la casa, instrumental.

“Las melodías bastan para que la música transmita algo”, opina este trío surgido de una escena catalana pujante y revigorizada tras aquella primera ola de rock català de principios de los 90.

“Hay muy buenos músicos con muy buen nivel, pero en contraposición el panorama está muy saturado por la falta de salas”, consideran. “Es un circuito pequeño, pero es que además no hay público suficiente”, sostiene Arecio Smith, que cree que “la gente ha perdido la costumbre de escuchar música en directo”.

“La inquietud por ir a ver cosas nuevas a un directo ha desaparecido”, añaden. Y aunque “la crisis del modelo discográfico” ha influido en este fenómeno, también es cierto que la música compite hoy con todo tipo de entretenimientos, entre ellos, como no, Internet.

“Es un anclaje más para quedarte en casa y que además te permite el acceso a la música casi en directo. Esa inmediatez también ha condicionado nuestra actitud y nuestra conducta a la hora de recibir algo nuevo: quieres algo inmediato”, argumenta Serratosa.

“Internet tiene muchas cosas buenas y ha incrementado las posibilidades, pero ha menguado la capacidad de recibir y ha eliminado filtros. Los filtros pueden ser buenos o malos, pero antes servían para identificar que tal sello publicaba tal tipo de música que te gustaba y esperabas encontrar cierta calidad dentro de ese contexto”.

“Ahora la oferta es enorme, hay un aluvión de eventos e invitaciones que hacen que acabes saturado. Si todo el mundo puede hacerse una página web y un Soundclound todo el mundo te puede bombardear”, concluyen, despojando a su argumentación de cualquier tipo de dramatismo: “No es algo extraño, es simplemente el libre mercado que ha llegado, como a muchas otras cosas, a la música”.