Nacho Vegas: “Las canciones son un foco de resistencia contra uno mismo y el mundo”

El asturiano Nacho Vegas. Foto: Juan Pérez Fajardo

El asturiano Nacho Vegas. Foto: Juan Pérez Fajardo

El cantautor publica ‘Cómo hacer crac’, un EP de seis canciones que, de alguna manera, viene a cerrar un ciclo para el asturiano, que tiene pensado ahondar en su lado más narrativo para tratar de acercarse a la literatura.

“En La zona sucia (Marxophone, 2011)había una temática común a todas las canciones, había una mirada más hacia el interior en todas ellas. Como hacer crac (Marxophone, 2011) es la otra cara de la moneda”. Así define Nacho Vegas su último EP.

Compuesto por seis canciones del asturiano en colaboración con La Cuarta Trama, los músicos que acompañan a Vegas desde hace más de tres años (Abraham Boba, Manu Molina, Xel Pereda y Luis Rodríguez) Cómo hacer crac se publicará en formato vinilo+CD.

A lo largo de su carrera, Vegas ha intercalado los discos de estudio con los EPs, un formato que mima y hacia el que no oculta su cariño. “Cuando te enfrentas a un EP tienes menos canciones y más libertad para secuenciarlas”, señala.

La edición en un vinilo de 10 pulgadas responde a su voluntad de poner en el mercado “ese EP que a mí me gustaría comprar”. “Es una forma de cuidar los discos”, arguye, considerando este último lanzamiento como un disco “emparentado de alguna manera con La zona sucia”.

Cómo hacer crac cierra un ciclo”, afirma Nacho Vegas. “En La zona sucia ya empecé a podar mucho las letras y a hacer letras más crípticas; en comparación con El manifiesto desastre (Limbo Starr, 2008), que fue muy caótico, en este disco escribí de una manera más lúcida”, explica el asturiano sobre su nuevo EP.

Vegas admite que se nota en sus canciones una actitud más positiva. “Aunque creo que todas las canciones son una mezcla de luces y sombras, creo que es cierto que me cansé de la actitud pesimista. El pesimismo a veces es peligroso porque te miras demasiado el ombligo y te rebozas en él”.

“Todas las canciones, incluso las más duras, tienen que acabar con un punto de luz, aunque sea pequeñito. En estas canciones (las de Cómo hacer crac) hay una sensación de ilusión que no está en otros discos”, argumenta un cantautor que nunca se vio con la etiqueta de “maldito” que algunos le colgaron.

“La única premisa para hacer canciones es ser honesto”, señala al respecto este autor prolífico, que dice no acusar el ritmo de publicación que ha mantenido desde el inicio de su carrera en solitario. “Si echas cuentas salen unas 10 canciones al año no son tantas”, dice.

Aunque de momento sigue escribiendo canciones, Nacho Vegas asegura que es hora de tomarse “un respiro”. “Seguiré haciendo canciones, pero no se cómo, será de otra manera. Tengo canciones nuevas, pero no hay un disco de momento”, considera.

De momento, se plantea, cuando baje el ritmo de conciertos, “darle forma a cosas que tengo escritas, cosas que se salen de las canciones que van más del lado narrativo o también poemas que no son letras de canciones, que tienen otro tipo de ritmo”.

Sobre esta posible incursión en la literatura, Vegas tiene claro que primero verá si encuentra algo que le “convence”. “Si no me convence no saldrá, no me gustaría que por tener un nombre en la música me publicaran cualquier cosa”, añade.

A su juicio, el oficio del compositor y del escritor son distintos. “Tienes una chispa que sabes que va a dar lugar a una canción y a partir de ahí es una mezcla de trabajo y obsesión, la canción te acompaña a todas partes, te levantas y te acuestas con ella, le vas dando forma”.

“La disciplina del escritor es ponerse delante del ordenador y echarle horas, mientras que las canciones se van haciendo mientras haces la compra; la diferencia es cómo gestionas esa disciplina necesaria”, reflexiona el músico.

Vegas afirma que si no tuviera sus canciones se aferraría “a otra cosa, como el bricolaje”. “Las canciones son una manera de combatir el exceso de conciencia de uno mismo y del mundo, que es demasiado hostil a veces, tienes que combatirlo con algo, resistir a ello. Las canciones son una forma de hacerlo, como la poesía o el fútbol”.

Para el asturiano, la vertiente social de sus nuevas canciones es oportuna en tanto que se limita a reflejar “algo que está ahí”. “A las canciones no hay que darles una utilidad o finalidad, en su naturaleza no está servir para algo”, aunque “todas las canciones tienen algo de grito, de protesta, una especie de quejido”.

Vegas subraya que “no trata de adoctrinar a nadie” cuando canta canciones como Cómo hacer crac o Dos bandos, pero deja claro que cree que “está demostrándose que la democracia tal y como nos la vendieron no existe”.

“Están hablando de gobiernos de concentración nacional en los que economistas que están en puestos directivos de bancos lo controlen, cosas profundamente antidemocráticas, la representación parlamentaria es una farsa”, enumera, considerando que nos hallamos en “un tiempo de reflexión democrática muy fuerte”.

A pesar de esa negra descripción, Nacho Vegas ve “algo ilusionante en el futuro”. “La gente está saliendo a la calle y se está dando cuenta de que puede protestar y hacer fuerza desde la calle, eso lo ha demostrado el 15M”.

Un movimiento, el del 15M, que va “a algún sitio, aunque no se puede decir dónde, porque va a ser un camino largo y lento”. “No sé dónde nos va a llevar, pero no va a parar. El futuro es incierto, pero el engaño es cada vez más claro, nos están tomando el pelo”.

Nacho Vegas cree que hay que animar a la gente a “combatir el miedo”, pues “el poder lo utiliza como un arma” y los ciudadanos deben responder con movilizaciones contra esas intenciones. Al fin y al cabo, como dice el asturiano, “protestar es lo que nos queda”.