Ses: “En la música hay mucho yonqui del prestigio social”

La coruñesa Ses, xenio e figura. Foto: www.folmusica.com

La coruñesa Ses, xenio e figura. Foto: www.folmusica.com

Xenio e figura, María Xosé Silvar presenta un segundo álbum tan heterodoxo como su debut discográfico. Doce canciones que pasan por el blues, el rock and roll o los sonidos latinoamericanos y que Ses hace suyos con un estilo tan camaleónico como genuino.

Ses es un torrente de palabras que se acelera e hilvana el discurso tan a golpes como suenan las canciones de su último trabajo autoproducido, Co Xenio Destrozado (Fol Musica, 2013) un álbum de doce canciones cuyo único hilo común es el idioma en el que las canta, el gallego.

“Son doce canciones de estilos muy diferentes, hablando de lo que pienso, siento y opino, pero utilizando todos mis lenguajes”, explica esta coruñesa que ha aunado en un solo trabajo todas las músicas que consume habitualmente.

Rock and roll, rockabilly, blues, country, habaneras, folklore latinoamericano, se combinan en el disco con Ses como intérprete, amoldándose a cada estilo con naturalidad. “No puedo cantar una ranchera como un rock and roll, ni una canción latina como una balada”, alega.

El eclecticismo del álbum responde bien a la filosofía de la artista gallega: “Todos somos muchas personas”. “Soy en cada momento lo que estoy diciendo, igual que tú no pones la misma cara cuando estás triste que cuando estás protestando”.

Por eso cada canción tiene su momento interpretativo en el álbum, su modulación vocal y su propia actitud. “Hay diferentes actitudes porque no hay un diseño a priori de lo que yo quiero ser ni de lo que yo quiero hacer. No decido ‘voy a ser una cantante de rock’ porque me gusta Joaquín Sabina, Jorge Cafrún, Compay Segundo” y cada uno de ellos se lleva un poquito de Ses en cada composición.

“Hay varios estilos de música para cada estado de animo, si estás triste puedes ponerte rock and roll para venirte arriba o ponerte una ranchera para acabar de destrozarte, depende de si eres masoquista o no. Yo compongo dependiendo de mi estado de animo”.

Y aunque Co Xenio Destrozado no sea un álbum para un estado de ánimo en concreto debido a su variedad, Ses sí que cree que es “un disco vitalista”. “Yo siempre digo ‘si no quieres vivir no vivas, las gilletes son baratas y tienen un 7 por ciento de IVA’. Lo mío no es el positivismo, es el vitalismo; la vida es positiva y negativa y simplemente tienes que decidir si quieres vivirla y si quieres intentar disfrutar lo más que puedas de lo positivo que te da y superar lo antes que puedas lo negativo”.

Formada en la música tradicional gallega y en las foliadas, Ses dice haber llegado hasta este punto, su segundo álbum, “de rebote”. “Llegue aquí porque un día Santiago Auserón se fijó en mi y lo que él dijo sirvió para que la gente me prestara atención. Pasé de trabajar en un ámbito académico a subirme a un escenario sin nunca tener la voluntad de hacerlo o querer vivir de ello”.

“Por eso cuando me encima de un escenario lo disfruto muchísimo, pero toda la vida me dediqué a estudiar y a trabajar en la hostelería para pagarme los estudios y si mañana tengo que volver a hacerlo pues lo vuelvo a hacer sin ningún tipo de problema”.

“Yo estaré aquí mientras la gente quiera que esté aquí. El día que yo vea que la gente no me quiere escuchar a mí me dará vergüenza seguir”, sentencia mientras la adelita de tinta en su brazo se mueve constantemente. “Yo el rollo de agarrarse a algo y cambiarte para que la gente te acepte no lo hago como persona y no me gusta que lo hagan. Puedes ser como quieras, pero me gusta que seas como tú eres y que hagas la música que quieres”.

Igual de claro que tiene cómo es -o cómo no quiere ser- Ses tiene claro lo que le gusta de la música y de subirse a un escenario. “Lo que me gusta de la música es hacer música, la expresión de la música. Yo aprendí a disfrutar de la música sin el protagonismo y la aceptación y el prestigio social que eso podía conllevar; aprendí eso y eso no se desaprende con el tiempo”.

“Quizá la gente ve eso sin querer; me ve disfrutar de cantar y de que canto para divertirme y no para vender o para resultar de una manera u otra”, explica, añadiendo que todo lo posterior al nacimiento de un disco es lo que menos le importa de este oficio.

“El disco es un hijo para mí, pero o puedo pensar en que la sociedad lo acepte o no, si no lo estaría educando como un hipócrita para que lo aceptaran”, de ahí que haya canciones del álbum que suenen a sus fuentes musicales latinoamericanas, aprehendidas de su padre y sus abuelos: Carlos Puebla, Víctor Jara, Mercedes Sosa o Violeta Parra, por la parte latinoamericana, Robert Johnson, Janis Joplin o los Beatles, por la parte anglosajona.

Ses y su adelita. Foto: www.folmusica.com

“Vengo de una tradición de gente que lo que realmente le apasionaba era su música y quería hacer un disco y lo hacía, pero no existía ese concepto de rockstar, porque una rockstar es de todo menos un artista. Yo no me imagino lo que sería llegar a un estudio y que un tío te dijera te vas a vestir así y vas a cantar con estos arreglos. Básicamente lo que eres es un producto, podrías ser tú u otra persona. No eres nada”.

Quizá por eso define lo mayoría de letras del álbum como “verdades”. Por un lado verdades de protesta, en las que Ses censura “que se criminalice opinar y que ser una disidente ideológica sea delito. Ahí está Pablo Hasel, que le aplicarán la ley antiterrorista. Yo lucho contra un sistema que mediante la precariedad en la educación consigue una masa que no se da cuenta que decir que vives en un Estado de Derecho e imputar a una persona por una canción es una incoherencia de base”.

Por otro lado, “son momentos de mi vida, si estoy cantando Boto En Falta Unha Ilusión, que está basada en un amor de bolero de esos de si tu me dices ven lo dejo todo, o te cuento cuando mi padre se iba a morir es difícil que te lo cuente con una sonrisa”.

“Para eso yo tengo una de buena, como se dice en mi tierra, es que soy muy visceral y me sale (esa interpretación de cada canción) sin querer. Porque a mi lo que me cuesta es no romper las cosas y además yo nunca fui guay. Fui una niña que pesaba 20 kilos más, un poco tractorilla y que no le gustaba a los chavales; me dedicaba a estudiar y a ir con los colegas y como era la gorda simpática nadie se metía conmigo”.

“Ahora de repente esa sinceridad y esa falta de pretensión te convierten en alguien distinto, en alguien que no puede ser guay porque nunca lo fue. Entonces: yo no soy una yonqui del prestigio social y yo creo que en la música hay muchos yonquis del prestigio social”.

“Hay mucha gente que tiene más a no gustar a los demás que a no gustarse a si mismo y yo tengo mucho más miedo a lo segundo; tengo miedo de escucharme a mi misma las gilipolleces que les oigo a los demás, así de claro. A veces le digo a mi hermana, si algún día me escuchas decir eso, mátame”.

“Tengo miedo a que se me robe, a convertirme en una yonqui del aplauso, porque el aplauso es bonito y sabe bien cuando te lo dan a ti y no a algo en lo que te convertiste para ganarlo”, argumenta Ses, que dice que si algún día toca dejar de hacer música lo único que necesitará entonces es poder seguir escuchándola.