The New Raemon: “El pop lleva demasiado tiempo siendo amable”

The New Raemon

Descolgándose de aquel triunvirato que formó recientemente con Francisco Nixon y Ricardo Vicente, el catalán Ramón Rodríguez vuelve al formato en solitario con Tinieblas, por fin, un disco que considera un “resumen” de sus últimos diez años de carrera y en el que aborda el papel, fallido en ocasiones, del ser humano dentro de la sociedad.

Suena Risas enlatadas y parece que uno sigue escuchando El problema de los tres cuerpos, con esos vientos tan a lo Ennio Morricone. Pero no, tras aquel proyecto a tres bandas, Tinieblas, por fin (Marxophone/Cydonia) supone un regreso a la esencia de The New Raemon.

“Aquel era un disco de pop, de autor, esto es un disco de rock”, sostiene Ramón Rodríguez, que cree que hace falta “un poco de contundencia y de mala leche”. “El pop nacional lleva demasiado tiempo pasando por una fase amable, hace falta dar un golpe encima de la mesa y decir algún taco”, sentencia.

“Algunos grupos o artistas no quieren escribir acorde con la edad que tienen, hacen música para jóvenes y hablan de cosas que afectan a esa gente”. “Yo tengo 36 años y escribo sobre cosas que me afectan, no solo sobre salir y follar y pasarlo bien. Me gustan las canciones de amor, pero busco cierta inteligencia emocional; no todo es tan bonito al fin y al cabo”, señala.

Ni tan bonito, ni tan oscuro. Tinieblas, por fin es un título con cierta dosis de humor negro, la misma que puede encontrarse a lo largo del álbum, que viene a ironizar el tono de su anterior álbum (Libre asociación) y que “juega con el momento social que estamos viviendo en el que parece que todo se vaya a derrumbar”.

Tinieblas, por fin es una forma de celebrar ese derrumbe”, considera Ramón, que cree que el momento actual es “una buena oportunidad de plantear muchas cosas” y que, al final, “de los escombros se resurge”.

“De lo malo no hay que ver siempre el lado malo. Estamos en una situación insostenible, pero en lugar de quejarnos deberíamos pensar por qué pasa esto, qué podemos cambiar y qué puede ser bueno para ese cambio”, arguye el autor catalán, que cree que llegaremos “a buen puerto”.

 “YO NO QUIERO TRIUNFAR”

Aunque The New Raemon considera este álbum como “una especie de resumen de todos los discos de los últimos diez años” y el “álbum más completo y variado” de su carrera, lo cierto es que no ha abandonado su metodología de trabajo, basada en la improvisación.

Lo demuestra con letras poco efectistas, como la bonita historia de amor de Pigmalión en Galatea, o canciones que parecen desarboladas como Casa abandonada, y en las que más que relatar, el artista aplica distintas témperas para ofrecer una imagen global.

“Cuando hago un disco nunca me planteo cómo va a ser, dejo que vayan pasando cosas. Es malo pensar tanto lo que haces, se disfruta menos el proceso”, argumenta Ramón, que guarda la melodía y la letra para el final del trabajo de composición de una canción.

“Con los dos primeros discos escribía la letra y la musicaba o viceversa, era un proceso más mental, con menos paso a la improvisación”, detalla, al tiempo que señala que “dejar trabajar al subconsciente” es un ejercicio interesante y enriquecedor: “Nunca sabes dónde te va a llevar lo que estás haciendo”.

En este caso, Tinieblas, por fin le ha llevado a hablar del papel del ser humano dentro de la sociedad “y de una relación que no funciona”. Una relación “social, política o personal” que se rompió igual que se rompieron las negociaciones con una discográfica multinacional que le sondeó para incorporarle a sus filas.

“Su oferta me pareció ridícula. Viene una empresa grande a comprar tu S.L. (Cydonia, en este caso) que lleva funcionando 10 años y tiene sus clientes. Cuando te hace la oferta piensas: ‘¿esta gente cree que lo que me ofrece es algo fabuloso?’. Se supone que ya sabe lo que va a comprar, si no, no llames a esa puerta”, explica.

En cualquier caso, Ramón, The New Raemon, cree que no se sentiría “cómodo” en una multinacional. “Yo no quiero triunfar. Llevo toda la vida haciendo las cosas a mi manera y con poco tengo bastante. No necesito estar en un estadio con 30.000 personas, busco escribir una buena canción o hacer buenos discos y que pueda escucharlos dentro de 30 años y me sienta orgulloso de ellos”.